Motos eléctricas japonesas, ¿cuándo llegarán?

Primer trimestre del 2021 y sin propuestas tangibles de Yamaha, Honda, Suzuki o Kawasaki. ¿Qué está ocurriendo? , ¿por qué no se están sumando a la movilidad eléctrica?

No hay una respuesta unánime al respecto y es que algunos son de la opinión de que si estas marcas no tienen producto es porque la demanda es residual, pero su capacidad y músculo financiero les permitiría poner modelos en el mercado tan pronto como las ventas aumentaran. Otros en cambio no son tan optimistas y temen que estos años perdidos no podrán ser recuperados frente a quién sí ha hecho los deberes y están ya posicionados.

Y mientras no llega ese boom de ventas, ¿quién está liderando el sector eléctrico y ligero? Sin duda los fabricantes chinos que tomaron la iniciativa en el 2018 y que desde entonces siguen encabezando las listas de ventas a nivel mundial. Las marcas con más éxito son Super Soco y NIU, esta última incluso cotiza en el NASDAQ. Estos y otros fabricantes han dado con la clave ofreciendo productos con look atractivo, batería extraíble, autonomía suficiente para el 90% de la población, APP como interfaz de usuario y precio medio aprox. de 4500€ antes de ayudas (Moves/Renove).

La ausencia de propuestas japonesas ha dado alas también a los fabricantes europeos como Askoll en Italia, Silence y Nuuk-Rieju en España y Govecs en Alemania, más orientados a flotas y motosharing. Este modelo de negocio les permite seguir creciendo e invertir en productos destinados a los particulares como la Askoll NGS o la Silence S01/S02. La pasividad de las firmas japonesas ha hecho que otras muchas iniciativas sobre todo del sur de Europa, se estén sumando al carro de lo eléctrico como RAY, OX-Motorcycles, Ghatto, Pursang, Tacita, Italian Volt, Me y RED.

Volviendo a las motos japonesas y repasando las noticias de los últimos años, vemos que han habido tímidos intentos como el prototipo E01 que presentó Yamaha en el 2018 y que a día de hoy sigue en stand-by ,  la alianza entre los  4 grandes fabricantes nipones firmada en el 2019 sin nada tangible como resultado final y la última noticia es de justo hace unos días cuando nos sorprendían con un nuevo trabajo en grupo, ahora con los fabricantes europeos KTM y Piaggio para un proyecto de baterías intercambiables inspirado en la taiwanesa GoGoRo.  A este respecto nos preguntamos qué estudio de mercado han hecho antes de aventurarse en algo así y es que una reciente encuesta demostró que solo el 17% de usuarios apostaría por una solución basada en battery-swap. 

¿Cuál es entonces su estrategia a corto medio plazo? a juzgar por su constante “prueba y error” en estos 3 últimos años, no parece que tengan un plan ganador para posicionarse en el mundo eléctrico y ligero. Tampoco ayuda a que su división térmica siga siendo el número 1 mundial con patentes que están todavía por amortizar.  Es difícil que liderando la venta de motos de gasolina en casi todos los mercados mundiales «pierdan pistonada» en lo que es su principal fuente de ingresos. No es de extrañar el poco interés en desarrollar motos eléctricas cuya fuente de energía no controlan y es que Japón perdió hace años la guerra geoestratégica con China para el control de los minerales como el cobalto, níquel y litio, imprescindibles para la construcción de baterías.

¿Pueden o podrán los gigantes nipones competir con Super Soco, NIU, Alrendo y otras marcas que están saliendo a precios post-pandemia? Para buscar la respuesta hay que preguntarse antes qué porcentaje tiene el costo de la batería en una moto eléctrica y es que de media ronda el 50% del producto final, por lo que parece obvio que no podrán competir con quienes sí tienen los derechos de extracción de los minerales y además son los fabricantes de ese tipo de química.

¿Riesgo de desaparecer? Por supuesto que no, esta guerra tecnológica que ahora depende del litio no durará siempre y es que cada vez hay más avances al respecto, se habla del grafeno, de los ultra-caps, del hidrógeno incluso…. Los fabricantes japoneses no les queda otra que resistir con su tecnología térmica, máxime híbrida una o dos décadas y gestionar mejor la transición al siguiente cambio tecnológico. Sin duda alguna esta batalla la han perdido, pero si alguien puede renacer de sus cenizas esa es Japón, por lo que nadie duda que volverán a ser referente mundial.

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